20 años poniendo el foco en la salud mental en Canarias

La Federación Salud Mental Canarias celebra su vigésimo aniversario haciendo hincapié en el camino recorrido y en los retos presentes y futuros para seguir avanzando hacia una Comunidad Autónoma en la que la atención a la salud mental sea prioritaria. 

Miembros de la Junta directiva de la Federación Salud Mental Canarias.

La Federación Salud Mental Canarias se fundó hace 20 años, el 7 de junio de 2001, para representar al movimiento asociativo por la salud mental en Canarias y defender los derechos de las personas con problemas de salud mental y sus familias en la Comunidad Autónoma. Fueron varios grupos de familiares los que se unieron y organizaron para hacer frente a los cambios que trajo consigo la Reforma Psiquiátrica de los años 80. Soledad García (AFES Salud Mental) y Raquel Arozena (Salud Mental Atelsam), en Tenerife, Jesús María Fernández (Salud Mental El Cribo), en Lanzarote, Carmen Suárez (Salud Mental AFESUR), en Gran Canaria, María de la Paz Magdalena (Salud Mental La Palma), en La Palma, y Matías López (Asomasamen), en Fuerteventura, lideraron la creación de las asociaciones de familiares en sus respectivas islas e impulsaron la creación de los primeros recursos para la atención a la salud mental en Canarias, comenzando por los centros ocupacionales. 

Doña Carmen Suárez, presidenta de Salud Mental AFESUR desde el año 1997, resume así su experiencia: “Cuando me inicié en el movimiento asociativo, como madre, para mí fue ver una luz al final del túnel porque ahí nos dimos cuenta de lo necesario que es tener los conocimientos básicos de qué es un problema de salud mental y encontramos un gran apoyo para mejorar la convivencia. Los principios fueron muy duros, pero con la ayuda de mi maestra y amiga Dña. Soledad García conseguimos avanzar en este camino. Hemos recibido muchos frutos de este esfuerzo, el principal, trabajar con personas con problemas de salud mental, sintiendo su agradecimiento y acompañándolas a mejorar su calidad de vida. Para mí, el movimiento asociativo es lo mejor que me ha pasado en la vida, es la mejor manera de ayudar y apoyar a las personas con problemas de salud mental y sus familias”. 

Desde entonces, el camino ha sido complejo, dando pasos de lucha y reivindicación para que la salud mental sea una prioridad en Canarias. Son numerosos los avances que han ido aconteciendo a lo largo de 20 años, desde la creación de una red sólida de recursos y servicios en la mayoría de las islas, la evolución desde un modelo asistencialista a un modelo comunitario de atención, hasta el desarrollo del I Plan de Salud Mental de Canarias en 2019. 

Actualmente, las entidades representativas del ámbito de la salud mental en Canarias ofrecen atención a más de 5.000 personas en distintos recursos con el fin de contribuir a sus procesos de rehabilitación y recuperación. Destacan los servicios de atención diurna (centros ocupacionales, centros de rehabilitación psicosocial y promoción de la autonomía personal o acompañamiento en el entorno), los recursos alojativos (viviendas supervisadas y residencias), los programas de formación y empleo, la atención en centros penitenciarios, así como los servicios de información y orientación y de atención familiar. Es fundamental hacer referencia a la importante labor que desempeñan las entidades respecto a las acciones de prevención y sensibilización en salud mental, así como al desarrollo de programas de voluntariado, claves para la transformación y el cambio social. “A día de hoy, las asociaciones están funcionando muy bien y es un lujo y un orgullo formar parte de este movimiento”, manifiesta Carmen Suárez. 

No obstante, los retos que aún quedan por delante son numerosos. Defendemos el refuerzo de los y las profesionales de la psicología en las unidades de salud mental y su incorporación en los centros de atención primaria, la puesta en marcha de las urgencias psiquiátricas hospitalarias, la creación de recursos específicos en La Gomera y El Hierro, la eliminación de las contenciones químicas y mecánicas (prácticas que limitan la movilidad y libertad y que aún siguen vigentes en los centros sanitarios), la prevención del suicidio, la inclusión laboral, la ampliación de los servicios de promoción de autonomía personal o el desarrollo de medidas de apoyo específicas para mujeres víctimas de violencia de género con problemas de salud mental y sus hijas e hijos, atención a personas mayores con problemas de salud mental, personas en situación de sinhogarismo y población privada de libertad e implementación de acciones preventivas con jóvenes. 

Debido a la aparición de la covid-19, se ha puesto aún más de manifiesto la urgencia para que la salud mental se convierta en una prioridad global, y se comiencen a paliar, desde los distintos ámbitos implicados, las carencias de los sistemas sanitarios y sociales en la atención a la salud mental. Es decir, que se convierta en una prioridad en la agenda política.

El movimiento asociativo por la salud mental, con 40 años de experiencia, ha ido evolucionando y consolidándose con el paso de los años. Uno de los principales hitos es la incorporación de las personas con experiencia propia, diagnosticadas con un trastorno psíquico, a los órganos de gobierno de las entidades, a la representación, a la toma de decisiones y la participación activa. Tal es así que el presidente de la Federación Salud Mental Canarias, Enrique González, es uno de los pioneros a nivel nacional en sumarse a liderar el movimiento asociativo. 

“Históricamente hemos sido silenciadas o se ha decidido por nosotras. Cuando aparece un problema de salud mental es muy fácil perder la confianza en nosotras mismas, delegar la responsabilidad de lo que nos pasa, y eso puede llevar aparejado la pérdida de nuestros proyectos de vida. Gracias al movimiento asociativo hemos recuperado un espacio donde nuestra voz es escuchada y validada, y podemos tomar nuestras propias decisiones, recuperando entonces nuestra confianza y volviendo a poner el foco en nuestro potencial para el desarrollo de nuestro proyecto vital, además de poder reivindicar nuestros derechos y proponer mejoras en el ámbito de la salud mental, desde nuestro saber como expertas por experiencia propia”, comparte Enrique González. 

El movimiento en primera persona surge desde las propias personas con trastorno mental para dar voz a sus reivindicaciones, para hablar de salud mental y de sus derechos, de cómo se sienten, de sus metas y sueños, para eliminar el estigma, el autoestigma y los prejuicios. En Canarias, el Comité Pro Salud Mental está formado por personas con experiencia propia que representan a cada una de las asociaciones miembro de la Federación. Este Comité trabaja por desarrollar posicionamientos y para impulsar que las personas con problemas de salud mental tomen la voz en cada una de las islas, se unan a la toma de decisiones y desarrollen una participación activa en las mismas. 

Elisabet Lemos, representante del Comité Pro Salud Mental Canarias, afirma que “participar activamente en las iniciativas en primera persona me aporta estar presente en un espacio de desahogo, comprensión y entendimiento donde personas con experiencia propia en el sufrimiento psíquico y profesionales representamos y visibilizamos la realidad que vivimos, dando un nuevo sentido a nuestras vidas. Me aporta más seguridad sobre mí misma, ha fortalecido mi autoestima y me ayuda a tomar conciencia de mis capacidades, de mis derechos y de mis deberes. Me nutro del movimiento más innovador, empoderado y reivindicativo dentro del colectivo de la salud mental, manifestándome a favor de los derechos humanos y en contra del sistema que vulnera nuestros derechos”. 

20 años en los que el motor de esta Federación han sido las personas, poniendo sus proyectos de vida, su dignidad y su recuperación en el centro. Nos mueven valores como la transparencia, el compromiso, la solidaridad, la cooperación, la equidad y la innovación para continuar el camino en el que la salud mental en Canarias no se quede atrás en derechos. 

Caminamos juntas hacia la libertad en la toma de decisiones de nuestras vidas fomentando el empoderamiento, disminuyendo el autoestigma y estigma sobre salud mental y reivindicando que nuestras vidas sean respetadas como ciudadanos iguales de pleno derecho”, concluye Elisabet Lemos.